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UN DÍA SIN LEY EN LA LUCHA DE LOS DIOSES:

 El Pukllay del Ch’iaraqhi como una relación Vertical y Horizontal de la Religiosidad Andina1

 

Por: Martín H. Romero Pacheco2

 

Los casos de los pukllay (batallas rituales que combinan lo lúdico, político, simbólico y ritual, en un ciclo de vida campesina) de Ch’iaraqhi, Tuqtu y Mik’ayu, en las provincias altas del Cuzco3, como terreno empírico de la investigación aportan excelentes campos de estudio a la antropología jurídica, debido a la riqueza de información y demostración de aspectos estructurales de pensamiento que tienen que ver con la lealtad cultural a la ley, en un contexto en el que un día de juego significa imponer sus propias leyes y dejar de lado, temporalmente, el marco jurídico oficial.

 

El juego entre dioses en las sociedades agrarias y antiguas se decide en sendas luchas de campo, de modos creacionistas o casi apocalípticos. Se deciden los destinos de los humanos luego de estas batallas. De la misma manera, los hombres deberán luchar en la vida para tener en cuenta sus posiciones en el mundo. Esto constituye una relación vertical del hombre con los dioses.

Las relaciones humanas también están enmarcadas en estas relaciones horizontales entre hombres y verticales entre pueblos de diferentes pisos ecológicos y reflejan sus relaciones conflictivas entre ellos. Además de que se considera como una forma de juego relacional entre seres humanos.

En el mundo andino 4 fiestas conocidas reflejan este tipo de manifestaciones de pukllays o juegos rituales relacionales oposición-complementación: el Ch’iaraqhi en Langui-Layo, el Mik’ayu en Yanaoca, Tuqtu cerca de Chumbivilcas y los Takanakuy en Chumbivilcas entre las culturas Yanawaras de Chumbivilcas y de Aimaraes. Siendo el más significativo el Ch’iaraqhi, en el que se notan las formas más esenciales de estas relaciones. Se realiza en 4 fechas fundamentales: Inmaculada 8 de diciembre, año nuevo 1 de enero, San Sebastián 20 de enero y Compadres en febrero, siendo el más importante el de San Sebastián, 20 de Enero.


LAS LIMITACIONES JURÍDICAS DEL ESTADO-NACIÓN

En el Perú, como en gran parte del mundo actual, la aplicación de la Ley de manera unívoca, vertical y sin la consideración de las diferencias culturales y, subjetivas y costumbristas, que la dejan de hacer pertinentes, es una práctica todavía continua. Persiste la idea de considerar, dominantemente, estructuración jurídica política unitarista, que excluyen la costumbre y las reglamentaciones andinas.

Y es que una de las persistencias en el campo epistemológico, filosófico, teórico, doctrinal y dogmático de la ciencia jurídica actual es el sesgo positivista, racionalista y modernizante de las concepciones y práctica del derecho que no permiten percibir, con más claridad, estos fenómenos subjetivos, culturales e internos de la sociedad, tan reales e importantes como los positivos. Las costumbres, normas consuetudinarias y aspectos subjetivos del pueblo andino, por ejemplo, como los pukllay del Ch’iaraqhi, Tuqtu y el Mik’ayu, en las provincias altas del Cuzco, no cuentan.

Parte fundamental de esta carencia es la poca o nula consideración a los factores normativos propios de la vida de las poblaciones, lo que nos demuestra que, en el panorama teórico, los campos de la Antropología Jurídica van siendo relegados, como poco importantes.

Por este motivo, el dejar de considerar las diferencias naturales, culturales y subjetivas de las poblaciones a las que se aplica la ley, hace a esta misma ley unívoca y única, tanto en su concepción como en su operativización. Esta concepción de la ley no considera la diversidad de caracteres sociales de los cuales parte y va dirigida la ley; vale decir, no toma en cuenta que no existe sociedad unicultural, uniétnica y monolingüe y con una sola forma de simbolizar y entender las normas como presume el actual orden legal.

Y es que, tomando el asunto desde el punto de vista histórico, podemos asumir el origen de estas concepciones unívocas jurídico-políticas en los procesos históricos del siglo XIX, que inician parte de este desencuentro. La formación de los Estado-nación en Europa, que se inicia en el siglo XVI, adquiere sus formas en el XVIII y se extiende, racionalista y excluyentemente, con más claridad, en el XIX; y es esa concepción, que no considera el pluralismo cultura que heredamos.

Así, nuestro modelo de Estado se constituye como una institucionalidad excluyente y unívoca. Y, debido a las circunstancias de aquellos momentos, el funcionamiento del Estado-nación no encontró otra manera mas fácil de organizar a los “ciudadanos” que la de reunirlos en torno a “una sola nación, un solo idioma, una cultura”, la del grupo dominante, subordinando -ignorando- a las otras. Esto hace que,  la “realidad jurídica” en los andes no sea fáctica, o sea que no se constata la vida concreta y la costumbre como hecho social jurídico existente, llevando a estos grupos culturales a reglamentar, por sí mismos, su propio desarrollo en base a las normas consuetudinarias.


NUESTRA FALLIDA CONSTRUCCIÓN JURÍDICO-ESTATAL: UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA

Otro aspecto que condicionan nuestras actuales concepciones excluyentes y marginadoras del hecho consuetudinario como hecho jurídico es la base histórica de la fallida construcción de nuestras instituciones. Heredera de la conformación de la doble república, la “de indios” y la “de españoles” colonialistas, el Estado republicano –creado más que como emancipador y liberal, como Golpe de Estado para conjurar una inminente segunda gran rebelión indígena-, pese a su homogeneización y aparentemente unitarista, en los hechos, siguió funcionando como dos repúblicas paralelas, dando a la subordinada, la de “los indios”, ciudadanización de segunda.

En los hechos, el llamado eufemísticamente “nuevo ciudadano” el “Indio”, para ser parte de la nueva estructuración jurídica, tuvo que ser despojado de sus propias particularidades culturales, costumbristas, formas de organización e, incluso, de sus propios referentes mentales identitarios. Los decretos modernizantes y “liberales” de Bolívar de 1825, desaparecían las autoridades étnicas como los cacicazgos y alcalde-varas, suprimían sus referentes idiomáticos al reducir al quechua a un idioma marginal, las costumbres a una simple exotización “atrasada” e, incluso, al despojo y privatización de sus tierras comunales; el voto fue reducido a los “vecinos”, considerados así, los propietarios de predios, o sea, los criollos, todo lo que, por supuesto, en los hechos, dejaba fuera del alcance jurisdiccional al llamado “indio”.

Así “el indio” -categoría y concepto creado e inventado, para excluir y paternalizar a este grupo, pese a que ellos mismo, “los indios”, ya se integraban al mundo formal, forzosa o sistemáticamente, negándose a si mismo esa condición de “indios”-, de facto, quedaban fuera del orden jurídico-estatal establecido, bajo la concepción hipócrita de su nominal y formal consideración de “ciudadano”, pero de segunda.

Esto, por lógica antropológica vital, dejaba espacio para que los pobladores andinos marginados por el sistema reiniciaran la recreación y reconstrucción-invención de sus propios patrones de vida, sus costumbres, normas, constructor mentales, simbólico, rituales y de ciclo de vida. Todo esto, al verse, para los ojos dominantes, como una expresión amenazante de los “otros”, a esos mismos ojos, aumentaba su condición de asuntos marginales, en un contexto de prejuicios positivistas, que posibilitaba ignorarlos como hecho jurídico.

Así, las modernizaciones del siglo XX, las de inicios y mediados. Con ser intencionalmente benéficas para el “indio” y sus costumbres, en su lógica económica y modernizante-civilizatoria unilateral cultural, distanció más lo consuetudinario de la práctica diaria de estos pueblos de la concepción y práctica de la jurisprudencia oficial; construía una distancia y, a veces, muros infranqueables entre la ciudad letrada y el mundo consuetudinario y tradicional.

Todo ello hace posible que este fenómeno jurídico-etnológico y cultural sea una forma de confrontar un nuevo campo de contacto y toma de consciencia, que hace posible que se cree un nuevo campo de destinos turístico.

La tradición de representar batallas rituales para mantener la fertilidad de la tierra se mantiene en un lugar alejado del departamento del Cusco. En la pampa de Ch’iaraqhi (4.700 msnm), primero el ocho de diciembre luego el veinte de enero y finalmente en compadres, en las alturas de Cusco, provincia de Canas, a donde se llega desde la ciudad imperial por carretera y luego por un camino afirmado, los pacíficos comuneros de Checcas, Langui y Layo realizan una vez al año un impresionante enfrentamiento “PUKLLAY del CH’IARAQHI”, Portando hondas de lana de oveja endurecida, látigos de cuero y chalecos adornados con flores, los jóvenes guerreros se desafían entre la neblina o bajo las inclementes granizadas. Se trata de un pukllay o juego guerrero, que ganan quienes ocupan más terreno y obligan a retroceder al enemigo.

En numerosos estudios sin fundamentos, hablan de este evento, como un rito de muerte, pago a la tierra, y los costeños de salvajismo y otros tipos de exotización, otra forma de incivilizar o ignorar el mundo andino.

En otras sociedades tradicionales, los héroes con quienes los pueblos se identificaban salían a combatir. El combate entre dos personas podía definir una situación de conflicto o sustituir una guerra. Estos combates rituales se siguen dando, aunque de manera velada. ¿Qué es el “clásico” Alianza – U? El mundo se divide en dos partes y todos toman partido por uno o por el otro como símbolo de augurio de bendiciones de lo alto para el próximo año. El Estadio Nacional tiene forma de huevo; es el símbolo del universo, del “huevo cósmico”. De la muerte simbólica de uno de los contendores de donde saldrá la nueva vida. Ahí se concentra toda la fuerza del mito de renovación expresado en el rito. Vencedores y vencidos salen renovados hasta la celebración del próximo combate. O en el próximo mundial de fútbol.

Así entendíamos también las versiones de las denominadas provincias altas del Cusco. En la que ellos decían que esas batallas y rituales en los extensos campos se realizaban en la época de carnavales, este ritual es una tradición que trae como consecuencia la muerte de algunos de sus participantes y también docena de heridos, violaban sus libertades personales, en cuanto eran capturados por sus enemigos y eran trasladados a sus comunidades en donde los exhibían como verdaderos trofeos de guerra.

Por lo demás: ¿Los comuneros de Yanaoca van a ver el ch’iaraqhi de los candidatos? Me he dado el trabajo de consultar por quién votó en las elecciones anteriores. La votación se repetirá digan lo que digan en Lima (o en Chumbivilcas) los candidatos. Porque lo que dice el pueblo, para mi está claro. Lo que pasa es que cada uno es dueño de sus miedos... y de sus esperanzas.

 

Cuzco, setiembre del 2007

 

Notas

1 Este trabajo forma parte de un estudio conjunto entre quien escribe esto y el Abogado Humberto Romero de antropología jurídica cuyo fin es analizar las lealtades culturales a la ley en contextos culturales especiales y simbólicos que reflejan el afloramiento de nuevas manaras de concebir el orden y las reglas de juego aún persistentes en muchas comunidades andinas.

2 Historiador, Profesor, con Maestría en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Historia y Antropología; Docente Universitario y Capacitador del Ministerio de Educación. Investigador en temas de Poder, Discursos étnicos y Representaciones en el Siglo XX, Sur Andino

3 Batallas lúdico-rituales que se producen en la provincia de Canchis, antiguo corregimiento de Tinta. En el Sur de Cuzco, que enfrentan comunidades “de arriba” con las de pisos ecológicos inferiores en las fechas de Inmaculada, 8 de diciembre, año nuevo, San Sebastián, 20 de enero y compadres, en febrero.

 

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Los Gentiles.

Mito, Ética, Moral y Enfermedad en los Andes Centrales (Ayacucho y Huancavelica).

Antrop. Félix Auqui Baygorrea.

felbay7@yahoo.es

En la década del 60, Arguedas analizando el tema: “el mito de Inkarri y las tres humanidades”, nos advertía indicando lo siguiente: “Desventuradamente no existen posibilidades de que pueda realizarse un plan de recopilación de otros mitos quechuas poshispánicos; ninguna institución o universidad nacional está en aptitud de apoyar un proyecto que rescate este valiosísimo material de la irremisible condena de desaparición a que está sentenciado. En cinco o diez años más se habrá perdido ya y no podremos recuperar un caudal tan importante y tan bello para el estudio y la permanencia de nuestra tradición1.

Transcurrido más de cuatro décadas, para felicidad del maestro José María Arguedas, amante de nuestra cultura andina, logramos recopilar un grupo de mitos relacionados a los gentiles en diferentes zonas de nuestro ande central ( región Ayacucho y Huancavelica).

Los mitos recopilados fueron a iniciativa personal, aprovechando la estadía en estas zonas, para el desarrollo de actividades en el marco del Diplomado Internacional de salud intercultural, dicha actividad involucraba la permanente participación e interacción entre agentes tradicionales de salud y prestadores de salud oficial.

A través de los mitos andinos nos enteramos de toda una concepción acerca de la vida y la muerte. Los mitos nos hablan de una serie de seres fantásticos, generalmente ligados al mundo del pasado histórico andino, ellos son los llamados gentiles. Este mito tiene variaciones ilimitadas, de acuerdo a la imaginación del narrador y a lo que quiere significar, pues el mito es un tipo de lenguaje. Estos mitos, varían según la región, aunque mantienen una base común en todos los andes. Si bien todos tienen una raíz autóctona, han incorporado muchos elementos europeos, dentro de un proceso de sincretismo.

El mito de los gentiles, es muy conocido por  ser uno de los más difundidos en toda el área andina y a su vez poco estudiado y analizado actualmente, porque se piensa que estos mitos son del pasado y que en la actualidad se encuentran extinguidos.

Esta pequeña investigación, es justamente para evidenciar su vigencia actual en las comunidades andinas visitadas, las mismas que se encuentran relacionadas con el tema de la salud-enfermedad y la moral.

El mito de los gentiles esta estrechamente relacionado con la salud - enfermedad de los pobladores indígenas andinos, por esta misma razón los informantes directos de los testimonios recopilados son los agentes tradicionales de salud, llamados en los andes los “Hampiq”, “Altumisayuq”, “Curanderos”, etc.


1.- MATERIAL DE CAMPO

A continuación, presentamos los mitos y testimonios, para su posterior análisis.

Testimonio 01.

(Informante: Ismael T. T. Edad 60 años. Comunidad de Chuquitambo - Huancavelica, Oficio: Curandero “Hampiq”).

Los gentiles vivían en el cerro de Kutupata, tenían sus casas como si fueran horno, en forma de horno ahí vivían, por eso dicen cuando ellos se rompían la cabeza soldaban con titi, no necesitaban ninguna curación, ni medicina. Ellos sembraban papa chiri, olluco, oca; ellos cargaban barro de yajuapampa a kutupata para que construyan su casa. Ellos mismos fabricaban su olla y su plato, de igual manera ellos no  necesitaban zapatos, andaban descalzos, caminaban sin zapatos como sin nada. (...) 

El aya tullu si nos malogra, cuando toca nuestro carne, por encima pasa el hueso, ese si hace daño.

A los gentiles le han quemado sol, dos sol, esa vez dicen que era diluvio en esa fecha a salido agua para que elimine a los gentiles, después no ha eliminado han ido a la punta del cerro los gentiles se escaparon, se salvaron los restos. De ahí a salido dos sol, eso es lo que le ha quemado a toditos los gentiles. Hasta las piedras crecían antes, lo ha quemado el sol, ahora no crecen, esos huesos que han quemado nos hace daño a las personas, esa enfermedad nos hace tiritar como paludismo. Es aya tuyu.

Dicen que igualito como el sol, salieron dos soles (lunas) eso han quemado a los gentiles total. Porque eran gente malos, sabios, brujos, eran gente mala, entre ellos dicen se odiaban, por eso se rompían la cabeza, por eso eran gente malo. Ese tiempo vivían puros gentiles.

“Gentilpa puchun”, le dicen a aquellos que codician cualquier cosa, cualquier cosa te quitan, hasta tus animales se llevan, por eso se les llama “gentilpa puchun”, no son respetados en la comunidad.

Se les llama comuneros pasivos, no son comuneros activos. Así nosotros le calificamos en la comunidad. Ellos ahora se encuentran en cuevas, algunos se enteraron en cuevas, solamente han quedado sus huesos, calaveras. Cuando quemaron a los gentiles empezó la nueva vida, no se quienes son de esta nueva vida,...nosotros somos la nueva vida, gente bueno, tratable.

Le castigamos cuando es gente mala demás, le sancionamos 24 horas al calabozo, cuando se porta mal, por ejemplo esos llamados “gentilpa puchun” están pasando el borde del terreno o se llevan sus animales del vecino, después de sacar de las 24 horas en la iglesia le hacemos rodiar y le castigamos con gracias (Chicote, tres puntas). Le ponemos tres látigos, las autoridades le castigamos. Para que no vuelva hacer, si sigue doble castigo y si continua y sigue portándose mal, tenemos estatuto campesino, a esa persona le votamos bajo campana del pueblo afuera, le llamamos “huaqcha” se va a otro pueblo, le votamos sin nada, todo queda para la comunidad, se van con toda su familia, ya no vuelven bajo un acta, hacemos firmar todo para que se valla, a esto le llamamos “poncho al hombro” , su ponchito al hombro le ponemos y se va, no puede llevar nada solo con su ropa, así es nuestro castigo.

Cuando agarran con la mano, por encima salen el hueso empieza a hinchar como chupo, entonces sabes como se le cura, no pueden médicos nada, varias veces habido criaturas que han subido a ese cerro Kutupata se han enfermado hasta en su cara han aparecido, incluso hemos ido a los médicos y sacado ecografía todo, pero no hemos podido hacerlo curar con el médico. Entonces hemos encontrado un gran remedio, el hueso tienes que molerlo y tienes que hacerlo emplasto, con el hueso, a la carne donde esta la herida, madura y sale rápido el huesito, para que salga dura un mes, por eso tienes que poner un emplasto, el hueso es de los mismos gentiles, como es de él, rapidito madura, quince días esta afuera la enfermedad.

Testimonio 02.

(Informante: Marina T. A. Edad 47 años. Comunidad Hualla – Ayacucho. Oficio: Agricultora y comerciante).

Le voy a contar lo que le ha pasado a mi cuñado, una vez fueron de paseo con el profesor tanto con los alumnos al cerro mas grande de Hualla, no se como se llama el cerro, es grande medio plomizo; entonces dicen que haya habían existido los gentiles mas antes, porque según como me han contado había caído como lluvia pero en candela en esa vez y se habían escondido ahí con todo lo que podían habían llevado sus ollitas, sus cositas y se habían escondido en esos huecos, en esas rocas como casa, adentro. Entonces el profesor les habían llevado para que conozcan, para que conozcan a los gentiles, los huesos parte del cuerpo, los huesos, el no creía en eso, no a mi no me va pasar nada, tengan cuidado niños les puede entrar el hueso, pueden morir les dijo.

El entra dice corriendo adentro, entra y agarra a la momia al otro también igualito así, a la casa llego normal y en la noche empezó fiebre, fiebre, al día siguiente nada, casi dos semanas ha estado postrado en la cama y en eso dice que en algunas partes de la pulpa de la pierna le salió bolas, le empezó a salir materia, que es, que es, dijeron que era gentil, gentil, para que has entrado ahí les dijeron los que conocían y eso a pasado en varias oportunidades en Hualla.

Entonces buscaron un curandero, y el curandero preparo haciendo hervir hierbas, pero uno que sabe, uno no mas sabia para curar, le ha hecho hervir en olla todo las hiervas han hecho sauma que dicen con eso y con hierba mismo le han curado y materia de lo que salía tanto y huesos pequeñitos así, como tipo aguja, como astillado así como cuando chancas el hueso así igualito salía, así en trozos grandes salia, y casi a muerto ya estaba al borde, decían que ya no se iba a salvar, de lo que estaba un poquito, poquito, bajo total, de ahí estas hiervas que nos dijeron juntamos, para salvar su vida, porque sino va ha morir.

En eso hemos juntado todas esas hiervas le han hecho hervir y le daban de tomar por adentro todo y ahí se llego a sanar, pero tenía que creer en eso, en realidad sin creer él ha entrado.

En realidad a varios han pasado, y las calaveras también que esta ahí, lo que dicen gentil.

Dicen que eran gente mala, por ejemplo cuando le visitabas no te daban ni comida cualquier cosa, trataban de ellos tener y no dar, no compartir con otras personas, por eso dicen en allá también cuando pelean le dicen gentilqina qan kanki, gentilqina odioso  les dicen.

Testimonio 03.

(Informante: María F. Q. Edad 52 años. Comunidad Acobamba – Huancavelica. Oficio Agricultora).

 …Que será pues, con enfermedad crónico estaba mal él, en Lima todavía le hicimos curar, con 14 años de edad todavía, ahí por ser travieso en el huayco, escarbando la acequia encontró al “Wari que traía su hacha” le escarbo de eso no mas le agarro la enfermedad, en el huayco había “Tuyu pura ” a ese tuyu  le golpeo diciendo “Chin” voló de eso no mas enfermo, también mi burrito le piso por eso no mas se salvo, con curandero le hicimos curar , así le curaron se maduro de 8 meses y reventó y salio hueso de su cuerpo, el “Tuyu Wari” que dicen y también con el “el Abuelo”, ellos le agarron muy fuerte, cuando le hicimos curar con curandero le sano, ya estaba sano; le llevamos a Lima porque no sanaba, durante el año le salía pus, pus, antes de eso una parte en Huanta le rasparon no cicatrizó total, cuando salio camina, camina, su hueso no resistió y se rompió sus huesos, a sus 16 años, por eso a Lima le lleve, ahí me pidieron medicina para que su hueso se mejore y luego le yesaron y ahora quedo paralítico, le paso total frió, todo herida le termino el cuerpo… quedo paralítico, primero empezó a enfermarse a los 14 años hasta 15 ahí, sano hasta 17 años, luego enfermo por golpe, cuando el trabajaba tuvo mucho golpe le hizo madurar mucho golpe, y le salió pus, esta mal desde que se rompió su hueso ya 07 años, estaba bien y tranquilo, cuando hacia algo pesante, se le hinchaba  su cuerpo y le salía pus, así le operaron, pero no quedo bien, siempre queda mal, no quedo normal, por eso me a certificado como enfermedad crónica, me dijeron que ya no le lleve a hospital, que siempre le va ha salir su carne y hueso, que solamente le limpien la herida (...).

Testimonio 04.

(Informante: Eulogio E. Q. Edad 30 años. Comunidad Pacchamolinos - Huancavelica. Oficio Agricultor).

En mi pueblo había muchos abuelos, donde los cerros de Isaccsaya y Condorqaqa por ahí hay muchos abuelos, nosotros le llamamos gentil tuyu.

Dicen que estos se levantan, cuando muere el sol dicen que hacen bulla, decían in, in, in por eso el sol también, cuando hacen iñinin dicen que el mundo pueden levantar o voltearse el mundo. Porque solamente dijeron in, in, in, no han dicho bien el iñinin.

Hay muchos gentiles en las cuevas, ahí cuando entran a esas cuevas las mamitas, los varones, los niños también, allí les entra, les aparece bolas, pus y huesitos, aparecen y salen en todo su cuerpo.

Así igualito una vez también a pasado a mi mamá, una vez cayo rayo, también granizada y lluvia a caído, ahí entonces mi mamá entro ahí a sombrearse en una cueva y este abuelo o gentil entro en su cuello, empezó a formarse bola y de ahi salio pus poquito y también poquito a poquito salió el hueso, casi llego a morir, porque esos abuelos o gentiles entran. Curamos con sus herramientas, le decimos “gentilpa lampachan niniku”, con eso en fuego le calentamos, con eso le machucamos y sale, sale, limpiando sale.

Según que nosotros decimos, “gentilpa puchun” a las personas egoístas y tacaños, a veces cuando entras a su casa cuando le visitas no te convidan nada su comidita, auque están comiendo pero no te invitan, a estos le llamamos  tacaños, “gentilpa puchun”.

Además, también otro le decimos “gentilpa puchun”, allá hay bastante Sulcaray, como bastante se  reúnen ellos trabajan haciendo bastante bulla. Hacen bulla como los gentiles, dicen que ellos antiguamente trabajaban haciendo bulla. Igualito la familia Sulcaray cuando se reúnen trabajan así, por eso nosotros decimos “gentilchu imatac wuakunaqa” así le decimos.

Según que me han contado y según he leído la Biblia, dicen que había diluvio en este mundo, por eso los gentiles han muerto, dicen que los gentiles subían a los cerros diciendo que aquí voy a escapar, como el agua había empozado en ese mundo, el agua había subido mas de los cerros a pasado 40 metros mas de los cerros, ahí todos han muerto.

Según la Biblia dicen, de todos los animales, dicen que han hecho como un barco, Noé a formado ahí metieron par en par a todos los animalitos, por eso nosotros también somos descendientes de Noé. 


2.- LOS GENTILES Y EL DILUVIO: REALIDAD O MITO.

Partimos precisando, que los testimonios recogidos sobre los gentiles, parte de una realidad existente en la conciencia de los indígenas andinos, transmitidos de generación en generación por personas mayores, en general por ancianos quienes representan los depositarios de la cultura andina. Por tanto, en los mitos de los gentiles encontraremos tres dimensiones espaciales pasado, presente y futuro.

Al analizar los testimonios, encontramos elementos muy importantes del pasado real, enfocado en la desaparición e extinción de los gentiles a través de un diluvio, este hecho se relaciona con la presencia de fenómenos naturales representado por la caída de abundante lluvia, que traerá consigo inundaciones de magnitudes insospechadas, lo que actualmente podría asociarse a fenómenos del niño y sus distintas variantes. Al respecto, los estudios de Huertas2 nos dan un panorama amplio para analizar los diluvios andinos a través de las fuentes documentales, nos dice “… Unu pachacuti, en la lengua general del antiguo Perú, significa diluvio, lluvias fuertes y prolongados con llocllas o aluviones, en cambio chaque pachacuti  es sequía extrema y calamidad. Atún pachamcuyum, también termino de runa simi o quechua, expresa al sismo, otra alteración de la naturaleza de gran magnitud. Estas expresiones no eran raras ni relictos en el idioma de los incas, sino que más bien los yayachis o sacerdotes las expresaban constantemente en sus plegarias, pidiéndole a la mamapacha y a los dioses o camaquenes no desatar estas injurias que en forma recurrente desde el Ñaupa Pacha o tiempo primordial, habían asolado pueblos. En los Andes los unu pachacuti son más constantes, mas prolongados y destructores que los diluvios históricos de otras realidades. Por eso, en diversas naciones andinas no es raro encontrar que su historia comienza después de la lluvia calamitosa, algo parecido al diluvio bíblico. Asimismo, en muchas etnias se creía que el fin de la historia humana llegaría después de una gran sequía o chaque pachacuti. Según viejas y nuevas creencias, estas alteraciones son castigo de los dioses, que se presentan cuando los hombres transgreden los códigos étnicos”.

Una revisión, a las fuentes documentales presentadas por Huertas, encontramos que en la segunda mitad de los siglos XV y XVI, hubo una gran alteración natural erupciones volcánicas, sismos, lluvias y sequías que conmovieron el espacio andino. La gente de entonces pensó que ese trastorno provenía del enojo de los dioses, debido a los cambios que sufrieron los espacios sagrados de las diversas naciones andinas como consecuencia de la guerra de conquista entre incas e hispanos.


3.- LOS GENTILES EN LA ÉTICA Y LA MORAL.

Los testimonios describen a los gentiles con cualidades egoístas, los informantes expresan que los gentiles “no nos dejaron nada, todo lo escondieron (sus ollas, etc.),... se enterraron con sus cosas ”. Del mismo modo a los gentiles lo describen como envidiosos y a la vez ambiciosos. Como podemos apreciar en los relatos analizados, se presenta como recurrente la asociación de los gentiles con los aspectos negativos como el egoísmo, la envidia, la ambición y finalmente la falta de solidaridad.

Al respecto Taipe nos dice “...El discurso mítico sobre los gentiles se presenta como persuasivo y paradigmático, porque cuestiona y sanciona un conjunto de cualidades y situaciones negativas de los miembros de la antigua humanidad; y, desde la operación discursiva y simbólica, propone modelos de acción mediante la lección moral, que en el mito se objetiva cuando se establece una humanidad con valores recuperados, culta, organizada, con reglas sociales respetadas. Es decir, la conciencia colectiva contemporánea ha convertido estos relatos míticos en una lección que se comporta como soporte de su propia organización sociocultural. ( 2000).” 

Las cualidades positivas de solidaridad y reciprocidad fundamentales para la armonía y equilibrio en el Ande, son violentadas por los gentiles, por lo tanto serán castigados y destruidos toda la humanidad de los gentiles por “diluvios” y “dos soles” acompañado de “lluvias de fuego”; según nuestros informantes estos restos se pueden visualizar en la actualidad en las ruinas arqueológicas ubicadas en la punta de los cerros y mayormente en cuevas con presencia de huesos y algunas cerámicas u utensilios hechas a barro. Además, se puede apreciar en la actualidad que los pobladores andinos tienen un respeto a estos lugares mencionados, incluso se puede decir que son lugares sagrados, que al ingresar a ésta puede causarnos desequilibrios a nivel personal, familiar y comunal, desequilibrio que se manifiestan en enfermedades como el “Aya Tullu”, que más adelante analizaremos.

Por otro lado, encontramos con mayor frecuencia en los relatos analizados el término quechua “qentilpa puchun” , la misma que se traduce como “sobreviviente de los gentiles”, éste término en la actualidad se encuentra muy presente en las comunidades andinas para calificar a aquellas personas que tienen comportamientos negativos similar a los descritos para los gentiles. Como podemos ver en los testimonios 1 y 2, en la actualidad en las comunidades andinas encontramos las dimensiones presente y futuro del mito de los gentiles, la misma que se encuentran evidenciados por los elementos morales valorativas, los valores negativos que afectan la buena relación de reciprocidad dentro de la comunidad son reprimidos y castigados de manera ejemplar con la finalidad de mantener el equilibrio en la comunidad.


4.- LOS GENTILES Y LA SALUD – ENFERMEDAD.

Como podemos ver, en los testimonios encontramos una relación clara entre los gentiles y la enfermedad que causan éstos, y así mismo las formas de tratar para reestablecer la salud en los pobladores andinos.

Para esta parte del análisis es interesante el aporte complementario de Ossio3 , quien en la narración del mito de Inkarrí, nos muestra la asociación de los gentiles con la enfermedad de la viruela “...los gentiles son anteriores todavía... El Rey Inca es posterior... había llegado la lluvia de fuego para que terminaran los gentiles...Pero la lluvia de fuego no pudo. Los gentiles escaparon de la lluvia en todos estos pucullos. Entonces vino ya el “muru”, la viruela. Aparte ya. Será pues, el castigo de Dios, la viruela, para que terminara el mundo. Ya sea viruela había liquidado a todos, fue ella la que exterminó todo. ... Todos perecieron. Ya sea los que estaban en los pucullos o fuera de ellos, quienes estaban en las cuevas, o fuera de ellas, también los que habían escapado de la lluvia de fuego, todo terminó con la viruela. Ahí había terminado el mundo, señor...”

Como podemos ver, aquí se manifiesta claramente la asociación de los gentiles con la enfermedad.

La maldad de los hombres gentiles se prolongan más halla de sus vidas, actualmente los lugares donde estuvieron ubicados sus moradas dañan a las personas del mismo modo que sus restos, como los huesos causan enfermedades. Aspecto que claramente se evidencia en los relatos analizados. Igualmente, encontramos que estas enfermedades como el Aya Tullu y otras, producidas por los gentiles, son reestablecidos por los especialistas andinos con tratamientos no muy complejos, a partir de elementos propios de su entorno, las mismas que garantizan el reestablecimiento completo de la salud en el poblador andino.

En resumen, los testimonios presentados del mito de los gentiles evidencia claramente las tres dimensiones temporales: pasado, presente y futuro. Los testimonios nos presentan un alto contenido de moral y de la enfermedad - salud. La moral, se evidencia por los elementos valorativos que regulan y equilibran la convivencia en las comunidades andinas. Es por eso que la cultura andina continua y continuaran sobreviviendo a los procesos de globalización, elaborando y reelaborando estrategias de autoafirmación de su identidad cultural.


BIBLIOGRAFÍA:

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FUENZALIDA, Fernando.

1977               El mundo de los gentiles y las tres eras de la creación. En: Revista de la Universidad Católica/nueva serie/Nº 2. Perú.

HUERTAS, Lorenzo.

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Notas

1José María Arguedas Altamirano, Formación de una cultura nacional indoamericana, México, 1975. Siglo XXI editores, Pag. 182. (cita extraída de la nota de pie de página).

2Ver: Los Diluvios Andinos a través de las fuentes documentales. Lorenzo Huertas V. Fondo Editorial de la PUCP.

3Ver: El mito de Inkarrí narrado por segunda vez diez años después. Juan Ossio. Revista Antropológica N° 2 – 1984.

 

 

EL ZORRO Y LA ÉTICA ANDINA

Representaciones y Recomendaciones Simbólicas para ser

Allin Runa” [buena persona]

 

Por: Efraín Cáceres Chalco

UNSAAC – Cusco – Perú

 

La conducta de los runas andinos, éticamente manifiesta diferencia con las del occidente. Este aspecto podemos observar en los siguientes hechos:


1.- ALLIN RUNA KAY [SE BUENA PERSONA]

Una afirmación y una recomendación es muy constante entre los indígenas andinos: “Allin runa kay” [se buena persona], “Runaqa allimpuni kanchis” [las personas siempre somos buenos], esta recomendación se da en diferentes tonos y con diferentes gestos, lo que, cada movimiento gestual del que lo emite, significa para el runa que escucha, que se puede tratar de una recomendación, puede ser amonestación o simplemente sugerencia o comentario. Al finalizar la terapia el especialista del sistema médico indígena andino, por lo general da pautas de conducta al paciente restablecido, que tienen este mismo sentido. “Allin purikunaykipaq” [para que camines bien]. Porque la definición de la enfermedad, tiene que ver con la conducta del paciente, en relación a los elementos de la comunidad, deidades y naturaleza. La buena acción en la cultura andina es muy necesaria, por que, sino cumple con las recomendaciones o no “se cumple”, viene la ruptura del equilibrio y en consecuencia la sanción recae en su persona o familia. La sanción no necesariamente es individual, también es colectiva.

Este hecho se puede observar a simple vista en las diferentes comunidades indígenas del ande, y diferentes autores las percibieron y las expusieron en diferentes estudios hasta en la literatura como la desarrollada por José María Arguedas.

Este aspecto fue subrayado por Henri Favre, en el debate de la novela “Todas Las Sangres”, con la siguiente sentencia:

“Me parece que hay una manifestación del instinto, de un instinto casi biológico que se encuentra dentro de los indios; instinto biológico que hace que los indios, como una brújula, se dirigen siempre hacia el bien, y lo bueno. A esta actitud, a ese instinto se opone el pensamiento lógico, racional, de los empresarios, pensamiento, lógica, que siempre o casi siempre desemboca sobre el caos.” (Favre, H.: 2000:40) y líneas más abajo concluye Favre, los siguiente: “que esta forma de describir, tiene un impacto negativo en la sociedad peruana”. Este negativismo Henri Favre lo percibe desde su perspectiva occidental. Por que desde la perspectiva andina de Arguedas, es legítima y es real. Y de acuerdo a lo observado en trabajos de campo también hallamos, que el sentido de la búsqueda de lo positivo o bueno, es una constante real en la cultura andina. Las sanciones a los que trasgreden la buena acción, muchas veces es severa y es hasta motivo de castigo corporal hasta de expulsión de la comunidad.

Este factor es, por ejemplo el que se presentó en la comunidad de Hacha Wayllata, referida por el Instituto Indigenista Peruano, en 1968.

Hace años, tal vez treinta o más, se presentaron épocas de extrema sequía. En esa circunstancia una pobre mujer de Hacha Wayllata, emigró a otras parcialidades, de donde llegaron noticias que las chacras estaban bien. Y un día se fue con dirección a los cerros colorados de la zona de Acora, allí vivió un buen tiempo y en ese lapso consiguió un marido. Corrieron los años y tuvieron tres hijos: dos mujeres y un hombre. Después de estos años, otro día llega la desgracia y el marido muere. Los parientes del hombre después le dijeron que se vaya. La pobre mujer se acordó de su antigua parcialidad y un día decide retornar cargada de sus tres hijos. Llega a Hacha Wayllata; apenas sí podían reconocerla sus parientes; sin embargo, consigue un lugar donde podía vivir con sus hijos. Ella y los suyos eran unos extraños en la parcialidad. Cuando los hijos crecieron y estuvieron en edad de casarse, sufrieron cierta repulsión por los de Hacha Wayllata, porque los tenían como forasteros, sin vínculos en la parcialidad. Entonces, los hermanos comenzaron a vivir en estado de incesto, es decir, los mayores, hasta la fecha tienen cuatro hijos. Más bien la hermana menor se ha casado con un joven de Hacha Wayllata.

Para la parcialidad son “condenados”; por eso cuando cae la granizada o se presentan las heladas seguidas de lapsos de sequía, las autoridades, Teniente Gobernadores, los “pasados” y los “P’iqiñas” les hacen cargos. Por fin han arreglado que a partir de Diciembre hasta abril deben irse lejos de la parcialidad de Hacha Wayllata, para evitar castigos que malogren los cultivos. Cada año, en Diciembre abandonan la parcialidad. Nadie sabe a donde van, ni ellos dicen dónde estuvieron cuando regresan afines de Abril, por temor que sepan en otros lugares y los expulsen (Instituto Indigenista Peruano: 1968).

Las sanciones al que trasgrede la buena conducta, es sancionada también con castigos corporales, como latigazos, ejecutados en plena plaza comunal por el presidente de la comunidad, en presencia de toda la comunidad.

Como en el caso de la Multi Comunal Inti de Acora, en la que un trabajador de profesión Médico Veterinario que prestaba sus servicios en una ONG, cometió la torpeza de mantener una relación de adulterio con la esposa de un comunero de la Multicomunal Inti. En un primer momento los comuneros indígenas andinos aymaras esperaron pacientemente la evolución de esta relación que la consideraban muy negativa y de vergüenza para la comunidad. Pero lejos de que solucione, pida perdón y disculpas el Médico Veterinario, profundizó más aun la relación y ya la hizo incluso evidente, ya que usando la moto de la ONG, trasladaba a la comunera a plena luz del día a diferentes lugares e incluso la llevaba a la ciudad de Puno.

Un buen día se hartaron de esta forma de proceder del “Doctor”, y la comunidad en pleno, luego de una asamblea, capturaron a las dos personas transgresoras, tanto al médico veterinario como a la mujer comunera y las encerraron en habitaciones diferentes en el local de la comunidad, y mandaron a llamar al Director de la ONG., para informar del agravio y afrenta de su personal profesional a la comunidad.

En presencia del Director de la ONG, y sus compañeros de trabajo, fueron sancionados los dos transgresores. El “doctor” fue desnudado en la plaza de la comunidad a vista de todos los miembros de la comunidad y de sus compañeros de trabajo y fue azotado como escarmiento y sanción por ser una “mala persona”, y enseguida desnudo fue expulsado de la comunidad. Inútiles fueron los ruegos del Director de la ONG, para que lo dejaran en libertan sin ser sancionado. Mientras que la mujer, también fue desnudada solamente el torso y también fue castigada con azotes y acto seguido llamaron al esposo y la “entregaron” delante de la comunidad a su esposa con las siguientes palabras: “Este es tu esposo y debes respetar y cumplir como una buena mujer” y al esposo comunero indígena andino aymara, le pidieron el perdón para la mujer y desde este momento se portará como una buena esposa “en tu corazón debes hacer desaparecer tu resentimiento como una buena persona”. (Hecho observado en la Multicomunal Inti- Acora; Puno: 1989)

Esta férrea ética, se viene erosionando por acción y presencia del occidente a través del mercado y las diferentes instituciones oficiales y privadas, así como los partidos políticos y organizaciones terroristas. Una muestra es lo acontecido en Ilave - Puno en abril del 2004, en que comuneros indígenas aymaras pertenecientes a un partido de izquierda asesinaron al alcalde por confrontaciones políticas y económicas, y arrastraron a las comunidades indígenas andinas aymaras para mostrar una imagen distorsionada del hecho. Muchos antropólogos y politólogos, analizaron a través de los diferentes medios de comunicación, como un fenómeno étnico de expresión de identidad aymara. La lucha no fue étnica ni cultural, ni fue aymara contra quechuas ni contra el occidente, no. La confrontación fue de carácter eminentemente económico y político, por la administración de los fondos de la municipalidad. Y es necesario tener presente que tempranamente en el Perú (década del 30 del siglo pasado), se desarticuló cualquier organización de tipo étnico indígena, reemplazándola por la ideología marxista a través de los partidos y los gremios como las Federaciones Departamentales de Campesinos que controlaron la mayoría de las comunidades indígenas andinas del Perú, con la denominación de comunidades campesinas.

Pero bajo la densa nata de colonización e ideologización, los indígenas andinos supieron preservar valores éticos ancestrales con las que muchas veces se defendieron de agresiones externas y supieron poner orden, en sus organizaciones a las que cuidan con mucho esmero y recelo por ser este, importante y el único instrumento para la existencia de los indígenas andinos como individuos y comunidad.

La derrota de la violencia terrorista en el Perú, en gran medida no se debió a políticas implementadas desde el poder o el gobierno de Fujimori, sino fue la resistencia sistemática de los pueblos indígenas andinos a la cultura e ideología de muerte implementada desde las ciudades con bases marxistas. Tenemos la información testimonial de que en Huancavelica la nación Chhupqas fueron la nación más organizada que no permitió el ingreso ni de los terroristas ni del ejército, por tener una organización férrea (Testimonio recogido en Paucará – Huancavelica: 2006).

Todos los análisis de su cosmovisión y experiencias vividas en diferentes comunidades indígenas andinas con objeto de trabajos diversos, hallamos que la cultura andina es una cultura de vida y no de muerte, como la muestra Arguedas en todas sus obras.


2.- LA ÉTICA COMO EXPRESIÓN SIMBÓLICA A TRAVÉS DEL  ZORRO:

El zorro es un animal que tiene características que son reñidas con las propuestas éticas de los runas quechuas y aymaras andinos.

Atuq [Zorro]: Animal dañino considerado perro de los Apus, también de los gentiles. Se le tiene temor así como cariño, el runa frente a este animal tiene sentimientos encontrados y totalmente complejos de respeto y cariño, pero básicamente de sanción por ser dañino para sus animales [uywa] como las ovejas, gallinas, crías de alpacas y llamas. En insultos se le nombra muchísimo: Atuq hina chupasapa [con cola grande como el zorro], pensándose siempre en la cola de él, se les dice a los evangelistas por no haber sido bautizados a la manera católica y porque no poseen compadres: suwa atuq kaqlla willasapa runa [gente chismosa como el zorro ladrón].

Nombres con los que se le conoce en las diferentes comunidades indígenas alto andinas: Atuq, Antuku, Antonio, Tiyula, Tiyu, Chuqu, Lari, Pascual.

Conducta: Ladrón, dañino, mañoso, astuto, el zorro es un predador con gran capacidad de adaptación a distintos hábitat. En el sur andino del Perú vive sobre todo en pajonales, cerros, bosques y campos. Gracias a su carácter cauteloso y a lo agudo de su vista, oído y olfato, el zorro puede vivir en lugares habitados por el ser humano sin que éste advierta su presencia. El zorro es veloz, es un animal nocturno y tímido, que habita en la región puna de los andes.

Cuando se emparejan, los zorros ocupan un territorio de 3 a 8 km2. Se aparean aproximadamente en octubre o noviembre y, tras un periodo de gestación de 49 a 56 días, la hembra se retira a una madriguera subterránea que por lo general esta en la base de una roca o a una cueva que está en la misma roca (A este lugar, los indígenas andinos quechuas denominan como atuq wachana [donde el zorro pare]) y suele parir una camada de 8 cachorros por lo general. Los zorreznos nacen con los ojos cerrados y son atendidos por padre y madre durante las primeras cinco semanas. En los meses de agosto o setiembre, los padres zorros obligan al joven zorro a abandonar el territorio familiar. Se cree que los zorros comunes se emparejan para toda la vida; llegan a vivir unos 12 años.

El zorro en el calendario agrícola y en la crianza de los animales, tiene una incidencia sustancial, por ejemplo en la agricultura funciona como un reloj sideral que marca el inicio de ciertas actividades agrícolas como el barbecho y el sembrío. La forma de su intervención es con su grito, el momento sensible para el inicio es cuando el indígena andino dice “Atuq waqamun” [gritó el zorro o lloró el zorro], esta afirmación es como una sentencia o una “seña”, que metafóricamente se puede entender como que “es tiempo ya”. En la crianza de los animales, se observa las fechas de su parición y el lugar donde puede tener su madriguera, para tomar una redoblada vigilancia en el cuidado de sus animales. Los indígenas andinos, perfectamente tienen determinado el lugar, pero no hacen ningún acto de agresión a su madriguera, solo en carnavales, hacen el chaku [caza], en el que logran, entre toda la comunidad, cazar a un zorro e ingresan a la población en conjunto para hacer visita al gobernador, al alcalde y al juez (observación personal en Santa Rosa, Melgar, Puno). Y es tiempo de que se de comienzo a los carnavales “huygu carnaval” [juego carnaval].

La manera de alimentarse del zorro, es duramente sancionado por la cultura andina, porque consume su presa, en forma desordenada, salpicando y sobrando partes de su presa, en muchos casos mata varias ovejas en una noche y no las consume, sino mata por matar, para consumir solamente lo necesario, y deja regado pellejo, sangre e intestinos, para que otros depredadores consuman. Por estas características con que cuenta el zorro, en la cosmovisión andina es un perfecto perturbador del orden comunal y cósmico y genera dispersión y desorden Ch’aqhua [discusión, bulla, pelea entre los runas]. (Cáceres: 2005)

Para demostrar nuestra propuesta, tomemos del universo mitológico indígena andino, un mito como material de análisis, en la que muestra modelos o arquetipos de conductas negativas las que la resaltaremos y por las que el débil debe sancionar al zorro con poder:


EL RATON Y EL ZORRO

En el campo vivía un campesino, un pastor. En las noches un ratoncito siempre entraba a su casa buscando lo que el pastor había hecho de comida. Como el pastor llegaba tarde a su casa, acostumbraba dejar la comida preparada y hay que decir que salían ricos olores a carne.

El ratón olía desde lejos y se le hacía agua la boca. Desde otro lugar, también el zorro miraba y olfateaba.

El ratoncito entraba por la noche a la casa del campesino y se acercaba a los platos y a la olla, comía un pedacito y llenaba su guatita.

El zorro solamente se acercaba hasta la orilla de la casa, no se atrevía a entrar por miedo al campesino, desde lejos olía los ricos platos y se resignaba a mirar como el ratoncito salía contento y bien comido. El zorro estaba muerto de hambre y de envidia. Hasta que una vez este animal se puso a pensar:

-A este ratón lo voy a asustar para que me traiga carne-.

A la otra noche iba el ratón saliendo de la casa, cantando y bailando, cuando de repente el zorro que andaba por ahí cerca lo agarró con sus tremendas patas y le dice:

-¡Oye ratón! ¿Para dónde vas tú?-

-Estoy contento de alegría porque he comido carne- contesta el ratoncito.

-Si, ya veo que has comido carne, todo el tiempo comes harto-.

Y acto seguido, lo aprieta entre sus dedos. Había que ver al pobre ratoncito, como sacaba su cabecita entre las manos del zorro.

-¡Me traes carne o te arranco la cabeza ahora mismo!- amenazó el zorro.

-Te traeré carne-, dijo el ratoncito.

Desde ese momento, el ratoncito entraba a la casa del campesino y sacaba pedacitos de carne y se los daba, así fueron muchas veces. Hasta que el zorro, siempre ambicioso, le dice:

-¿Por qué no me traes un pedazo de carne más grande?-.

-Es que no puedo traer algo más grande-, dice el ratón.

Al llegar la madrugada, el zorro se tenía que ir igual de hambriento, porque con esos pedacitos no llenaba su guata [estómago].

A la otra noche, otra vez el rico olor, y muy contento se había puesto el ratoncito. En eso andaba, cuando aparece el zorro y lo vuelve a amenazar. El pobre ratón seguía sacando pedacitos de carne para dárselos a este mal amigo.

Un día el ratón se puso a pensar:

-¿Cómo me voy a deshacer de este zorro?-

La situación era angustiante, porque el animalito tenía miedo de salir y se quedaba adentro de la casa, esperando la madrugada para que el zorro se fuera. Pero como el ratoncito era muy inquieto, a veces tenía ganas de jugar y salía de la casa y...¡¡¡ZAS!!! que lo agarraba el zorro, lo aplastaba y humillaba, y le pedía más carne.

Ocurrió que un día el campesino cocinó, el ratoncito entró a la casa y como era su costumbre llenó su guatita, después salió a jugar, en una de esas aparece el zorro y le dice:

-Esta es la última vez en que te permito te burles de mí, tú siempre andas bien comido y yo ando hambriento, si no me traes carne grande te voy a comer a ti-. El ratoncito responde:

-Porqué no vas tú, así podrás comer tranquilo y llenar tu barriga, yo te indico donde está la olla-.

Entraron con mucho cuidado a la casa. El ratón iba adelante y le mostró donde estaba la cocina y la olla. El zorro se acercó rápidamente y se puso a comer, porque tenía mucha hambre.

Pero resulta que esta olla tenía una varilla que servía para agarrarla y el zorro había metido la cabeza adentro; cuando había comido lo suficiente e iba a levantar la cabeza, le cayó la varilla por sobre la nuca, y el zorro hambriento quedó preso, con toda la nariz dentro de la olla y su cuerpo afuera, el pobre zorro no veía nada.

-¿Cómo hago para salir?. No tengo que meter mucho ruido, porque puedo despertar al campesino, me agarra y me mata-, pensaba muy asustado el zorro.

El ratón se acerca y le pregunta:

-¿Qué te pasa zorro?-

-¡Mira como estoy!... Necesito que me ayudes-, contesta el animal.

Pero el ratoncito nada podía hacer y lo único que se le ocurrió decir fue:

-Ven por acá, yo te voy a indicar el camino de salida- y con mucho cuidado le indicó un camino para no meter ruido y poder salir de la casa.

-Por favor, amigo ratoncito, ayuda a sacarme esta olla-, suplicaba el zorro.

-¡Tengo una idea mejor!-, dice el ratón; -vamos a ir a una peña grande y a golpes vas a pegar a la olla hasta que se rompa-.

El ratón lo toma de la mano y lo lleva por un camino lleno de piedras y piscallos; hay que ver como caminaba el pobre zorro, andaba dos pasos y caía, pegándose en todo el cuerpo. Chocaba con los montes, con las piedras, se pegaba en la cabeza, en las patas y no podía sacarse la olla de la cabeza.

Llegaron a un descanso. En eso el ratoncito se acordó de las tantas veces que este zorro lo había torturado y hecho sufrir, y pensó:

-Si a este zorro lo dejo ir, toda la vida me va a seguir molestando, tengo que deshacerme de este animal-.

El ratoncito, más inteligente que el zorro, se acercó y lo llevó por un camino.

-¿Por donde vamos ahora amigo ratón?- preguntó muy asustado el zorro.

-Por esta lomita donde hay peñas grandes- le dijo el ratón riéndose.

Pero la verdad es que el ratón lo estaba llevando junto al borde de un barranco, se acercaron hasta la misma orilla y el ratoncito le dice:

-Espérame aquí, voy a buscar una piedra grande para que puedas romper esa olla-.

El zorro se quedó esperando, mientras el ratón comienza a retroceder y a tomar distancia, de pronto empieza a correr y le pega al zorro un tremendo empujón, el animal cae por el barranco. -¡¡¡CATAPLUM!!!-

Nunca más me harás sufrir!. ¡Nunca más me molestarás!-

Y se quedó muy contento de no tener ese mal amigo que siempre lo hacía sufrir.

(FUENTE: Mito Aymara – chileno, expuesto en la Revista Volveré Nº 20; 2005; IECTA – Iquique - Chile)

En esta tradición oral indígena andina aymara del norte de Chile, hallamos las siguientes conductas negativas que no forman comunidad ni colectivismo: Siempre ambicioso”, “Mal amigo”, “Lo aplastaba y humillaba”, “Lo había torturado y hecho sufrir”; Por lo que era necesario hacer desaparecer esta forma de conducta para que: Nunca más me harás sufrir”, “Nunca más me molestarás”, es decir, al aprovechamiento y la explotación del runa por el runa es visto como negativo y sancionable. Todo bienestar necesariamente debe ser producto del esfuerzo propio y no de otros. Tal perece ser la recomendación ética que la mitología contiene.

Simbólicamente su nombre se compara con las personas astutas, pero a pesar de lo cual, siempre pueden ser engañadas. Por ejemplo, su excremento se quema en el corral o en el sitio en que pastan las ovejas, con el fin de que el Zorro al llegar se diga: esa es mi excremento y se vaya a otra parte.

El ánimo de las personas según los indígenas andinos, toma también esta forma, para recorrer el mundo, al zorro se le conoce como un viajero astuto.

La cola del zorro se usa como adorno en algunas comunidades, se dice que da suerte, durante las fiestas del carnaval, las llevan colgada en la cintura ya sea en el lado derecho o izquierdo; su grasa se utiliza como remedio.

Culturalmente es un animal mítico y por lo general encarna roles de anti héroe más importante en la conciencia de los indígenas andinos, porque en todos los mitos revisados desde Quito Ecuador, hasta el Nortes de Chile (Aymaras de Tarapacá), el Zorro siempre es el gran perdedor, es ridiculizado incluso por animales diminutos como el ratón.

Si se sueña que el zorro esta atacando a una persona o al individuo, indica que se encuentra embrujado o que alguien por envidia le va a poner algo. El bulto del embrujo es similar al del zorro, difuso, no se le puede ver claramente; puede ser también, un aviso que los Apus envían al individuo para que se comunique con ellos. (Cáceres: 2005). En conclusión, el individualismo del zorro, agrede el principio colectivo de las comunidades.

Teniendo esas características del zorro, para los indígenas andinos, la conducta del zorro no es deseada ni recomendada, al contrario es sancionada y duramente criticada.

Pero para el occidente, la conducta del zorro es un modelo y es ideal. Por lo menos eso es lo que se desprende de la propuesta de un documento serio que da pie a la construcción de la propuesta política moderna y contemporánea, como el texto el “Príncipe” de Maquiavelo, en donde caracteriza al político del siguiente modo: Para ser un político “hay que tener la astucia del zorro y la fuerza del león” (Maquiavelo: s/f.: 94-95), “de manera que, ya que se ve obligado a comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos.” “Que el que mejor ha sabido ser zorro, ése ha triunfado. Pero hay que saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular.” (Maquiavelo: s/f.: 94-95); por lo tanto el político occidental, tiene en el zorro un modelo de conducta.


3.- EL PERDÓN O PAMPACHANKUY:

Cuando existen agravios y desencuentros, como es normal en cualquier sociedad de tipo colectivo como la indígena andina, inmediatamente se busca rearticular a través de ritos que se conocen como el del perdón o pampachakuy. Para este efecto se cuenta con los especialistas indígenas andinos como los paqus o curanderos que desarrollan actividades desde el rito del “cambio de la suerte”, hasta los ritos de tupay o encuentros individuales o colectivos en las que se efectúa las luchas o batallas rituales en fechas establecidas por el calendario ritual, festivo y productivo. En las danzas se puede advierte el tupay con más claridad, porque al interior de su evolución coreográfica hay un momento en la que la danza pareciera detenerse en el tiempo y en el espacio, y por lo general es en un lugar público como plazas, y sagrado por lo general como en las puertas de templos cuando están en la ciudad, pero en el campo es con cara al Apu más significativo o a donde sale el sol, allí se azotan mutuamente en orden y equilibradamente, bajo el control estricto del danzante mayor que es una autoridad. A este momento en la danza se le conoce con la denominación de tupay o yawar unu o yawar mayu. Este momento sirve a los pobladores de la comunidad indígena andina como catarsis o disipar tenciones que peligrosamente pueden acumularse.

Un acto de perdón [pampachanakuy] cuenta incluso con un referente simbólico y sagrado, como un lugar de sacrificios, este puede ser una roca que sirve para este propósito.

La piedra tiene utilidades en la articulación de relaciones de amistad y comunidad, por tener una estructura sólida, así tenemos por ejemplo que en las comunidades de Sibayo, provincia de Cailloma en las partes andinas de Arequipa - Perú, existe una roca denominada como “piedra de la amistad”, la forma de la roca es que tiene un hoyo o agujero que pasa de un extremo al otro, y en ambos extremos existe una especie de asiento o espacio para arrodillarse, los enemigos o contrincantes se ubican a ambos lados del hoyo, y meten el brazo derecho al agujero, hasta encontrarse con la mano del otro runa y en media roca se dan la mano, este acto sella la amistad y disipa las diferencias, luego de haber hecho este acto, ambos amistados [pampachasqas], se encuentran en forma directa y reafirman su acto de amistad con un abrazo ritual de dos tiempos con el sombrero en la mano.Este acto disipa las diferencias, es decir hacen el “pampachasqa”. Esta forma de rearticular comunión y comunidad parece haber sido una práctica de la cultura Kollaguas.(Informante: Adencio Pichas, natural de Sibayo, ocupación guía de turismo, información recolectada por E. Cáceres en Febrero del 2006).

El abraso en los andes no es efusivo sino tiene relieves rituales, por lo que es más de carácter simbólico, trascienda al simple contacto corporal y se extiende en niveles sagrados, por lo que cuando se abrazan lo hacen con todo su corazón [tukuy sunquywan] (Ver Szeminski y Ansión: 1982: 196). El contacto corporal efusivo como un abrazo fuerte de un varón a una mujer, fácilmente se puede calificar con los términos de llamichikushanki o qapichikushanki [ambas lexemas denotan tocamiento con fines sexuales] y esto corresponde solo a las parejas.

El abrazo en los andes por lo tanto, tiene un sentido que trasciende a lo físico, y se le da como prolongación de un contacto físico y cultural de comunidad, y hace sentir bien a los runas que hacen el rito del panpachanakuy.

Este acto pareciera que infunde vida comunitaria y reafirma la confianza y es un fluir de sentimientos colectivos profundos y propios de los dos runas. Como a decir que algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos, el abrazo lo dice todo y de la mejor manera.

Una etnografía del abrazo muestra que los runas se dan con un acto reverencial por lo que se sacan la prende de la cabeza que puede ser sombrero o ch’ullu [gorro tejido], y se da con la cabeza descubierta al mismo tiempo pronunciando palabras de augurio o fortalecimiento del acto en la que menudean palabras como: allin uralla kachun, [que sea en buena hora], tukuy sunquywan [con todo mi corazón], chiqaqpaqpuni kachun [que sea eterno].

El abrazo del pampachanakuy brinda protección, y este sentimiento en la cosmovisión indígena andina es vital e importante para todos los miembros de la comunidad. También brinda seguridad, para sus relaciones interpersonales, para participar sin miedo en todo acto comunal. Fortaleza aumentan la solides de su propia fuerza. Salud, el vivir de buena manera no genera tenciones y es capaz de sanar o aliviar dolencias menores. Y finalmente brida autovaloración porque es vital el ser reconocido al interior de una comunidad indígena andina como allin runa [buena persona] y llank’aq runa [persona trabajadora].


4.- VALORES ÉTICOS INDIGENA ANDINOS: ALLIN KAUSAYPAQ [PARA VIVIR BIEN]:

Finalmente algunas recomendaciones éticas que podemos sistematizar del contacto permanente con los runas indígenas andinos son las siguientes recomendaciones, un runa en todo momento debe ser:

Sereno, esta serenidad, deja translucir paz y alegría interior que se irradia a través de un semblante pacífico y serio y no muestra ninguna emoción violenta.

Regularidad,en sus trabajos productivos comunales, así como en sus prácticas espirituales. Esto libera de preocupaciones y ansiedades. Hacer siempre lo correcto en el momento justo.

Sinceridad, siempre decir lo que se debe hacer, sus acciones coinciden con sus palabras. O sea, existe armonía entre el pensamiento, palabra y acción, esto debido a que son miembros de una cultura oral, ágrafa.

Sencillez, este aspecto es debido a que convive con la naturaleza. Habla con sencillez y normalidad. Su lengua el quechua se dice que es el lenguaje del corazón. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad, expresa su respeto de forma directa y visible.

Veracidad, la palabra del indígena andino es completamente veraz y responde a su lógica, y al sentido de su comunidad. No exagera y piensa dos veces antes de hablar. Habla dulcemente su lengua y es directo y preciso en lo que dices: “ch’ullallatan runaqa rimanchis” [solo una vez hablan las personas].

Humildad, no alardea de su nacimiento, posición, cualidades o logros espirituales. Elogia a otros antes que así mismo. Ve a dios en todas las cosas es un runa religioso por excelencia y sacraliza sus relaciones, su trabajo, su medio y hasta su propia vida. Trata incluso a la más pequeña de las criaturas como su igual.

Ecuanimidad, tiene calma, y soporta pacientemente los agravios más lacerantes, los insultos, la injuria, el sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto. En estas situaciones mantiene una actitud equilibrada. Obra igual con los conocidos, miembros de su comunidad y con los extraños. No deja nunca que nada enturbie su paz interior. Cuando una persona llega a su domicilio, el runa lo trata igual, fuese quien fuese, conocido o no conocido. Lo primero que hace es invitar a pasar a su humilde vivienda y le ofrece asiento, poniendo antes el mejor de las prendas que tenga, por ejemplo el poncho o frazada nueva que tiene le ofrece para que se siente. Y luego comparte sus alimentos. Mientras que en el occidente cuando uno visita, lo atienden en la puerta y no le hacen pasar a su casa, salvo que sea conocido y de mucha confianza o quiere sacar ventaja de la relación, aquí estriba una de las diferencias muy notorias entre ambas culturas.

Finalmente la Concentración, el indígena andino tiene muy desarrollada la concentración, porque en la capacidad de observación de la naturaleza como timpu [tiempo], radica por lo general el éxito de su empresa productiva agrícola y en el trabajo de su chacra. No deja nada al azar, para el runa todo tiene un orden establecido que se debe cumplir, si no lo hace, viene el desequilibrio y la enfermedad que puede producir hasta la muerte.

 

 

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