Revista electrónica, ISSN 0718-3658
Diciembre de 2023, Año XVI - Nº 58

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Diciembre de 2023, Año XVI - Nº 58

HACIA UNA CULTURA MÁS SOSTENIBLE EN EL USO DEL AGUA

Juan Alvarez Ticuna
Investigador independiente

Regando las chacras con agua de estanque Enel mes de Noviembre[1]

Resumen

El presente artículo se enmarca en la creciente crisis global del agua que vivimos en la actualidad, haciendo notar, por lado la visión y trato del agua que en el mundo andino todavía subsiste, a través de ceremonias rituales y práctica tecnológicas ancestrales. No obstante, aquello, por otro lado, se enumeran, las principales amenazas que nos ciernen a todos, andinos y no andinos por mal uso y escasez de este vital liquido.  A pesar de este sombrío panorama, nos preguntamos ¿Si no será la hora de actuar organizadamente en favor de una ética y cultura más fraterna con el agua?, con quien convivimos y queremos que sigan haciéndolo las futuras generaciones.

Introducción

Desde tiempos inmemoriales el uso del agua en el mundo andino ha sido de capital importancia para la vida de la gente, los animales, las plantas y la naturaleza silvestre, máxime si su provisión es por lo general exigua, característica de paisaje desértico o semidesértico.

No obstante, esa condición histórica de aridez y escasez de agua, se levantaron grandes culturas agrícolas como: Nazca, Chavín, Huari, Tiahuanaco, Inca, de la cuales muchos de sus conocimientos, han seguido prevaleciendo en las comunidades actuales; porque se sincronizan con el paisaje y la espiritualidad. De esa manera, a lo largo de varias generaciones junto con la agricultura y la ganadería, la visión del manejo y la crianza del agua, se ha venido sosteniendo, traducida como practica social, cultural y espiritual sostenible del desarrollo endógeno.

Sin embargo, la tendencia occidental neoliberal, incentiva a los campesinos a producir sin medir consecuencia para el suelo y el medio ambiente. El suelo se cansa de producir lo mismo con poca materia orgánica, y sin rotación de cultivos.  El medio ambiente se reseca y empobrece, al ir perdiendo biodiversidad y relación simbiótica entre los seres que lo componen. En este círculo nefasto, la sequía -escasez de agua- se asienta sin remedio y sin que pueda hacer nada el mismo modelo económico que lo provoca.

Porque para la cultura moderna, el agua es un mero objeto o sustancia fisicoquímico, cuyas moléculas están formadas por encadenamientos de dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno, que están en constante cambio de estado físico. El agua según esta concepción es objeto de negocio, apropiación, derroche, privatización, contaminación, usurpación. El agua constituye un bien capital, que no alcanza a cubrir las necesidades crecientes del consumo, de la producción, de la industria, por lo cual, se recurre a nuevas formas extraordinarias  de abastecimiento a través de experimentaciones o ” procedimientos para acelerar las precipitaciones pluviales, el traslado de icebergs a regiones áridas sin agua dulce, la desalinización del agua de mar para hacerla potable o la construcción de presas y embalses para controlar los flujos de los ríos.[2]

VISIÓN DEL AGUA EN EL MUNDO ANDINO.

A diferencia de lo anteriormente expuesto, para los pueblos andinos, el agua es mucho más que un recurso hídrico.

EL AGUA COMO SER VIVO

El agua es un ser vivo, proveedor de vida y de animación del universo. Con el agua se dialoga, se le trata con cariño, se le cría, se le festeja. Para los pueblos andinos desde tiempos inmemoriales se concibe como la sangre de la Pachamama, que se debe cuidar y no dilapidar. De esta manera lo expresan dirigentes aymaras de la Región de Tarapacá, al reclamar protección a sus aguas ancestrales al director de la Dirección general de Agua de Chile:

“El agua no es solamente el líquido que corre por las cañerías de las ciudades, es nuestra vida, la sangre de nuestra madre tierra nos la da muy sufridamente, que se renueva en el ciclo cósmico. Es nuestra esperanza de sobrevivencia” (Extracto de la carta presentada al director de general de Aguas de Chile, el 8 de marzo de 1987)[3]

Dado esa condición de dador de vida, comunidades andinas como Chiapa en la región de Tarapacá y Caspana en la Región de Antofagasta en Chile, realizan la ceremonia ritual-laboral llamada la limpia de los canales de riego, se efectúan desde las vertientes que hacen brotar el agua, para beneficio de los comuneros y de la naturaleza. Son rituales que vinculan a las personas con sus orígenes fundacionales, sus cerros , sus vertientes, sus ríos.

En la comunidad aymara de Chiapa se sigue realizando una ceremonia agro festiva denominada limpia de canales, que se hace  después de la fiesta a la Virgen de Asunta (15 de agosto). Don Elías Paucay , alcalde de aguas en el año 2000, nos cuenta parte de la ceremonia“ en ese tiempo el jefe de aguas sacaba dos jarros de barro y después lo vaciaban en el sapito de madera que tiene forma de embudo. Por ahí se va el líquido , como agua caracoleando. Entonces en la punta de abajo, la gente va colocando sus labios para beber la chicha. Hay uno que está echar chicha nomás arriba, mientras que otros abajo, tomar y tomar, toma uno toma el otro, tomaban casi todos, el que le guste tomaba”[4]. Esta es una actividad colectiva que reúne a  comuneros de Chiapa, Illalla y Jaiña, mediante turnos de limpieza van quitando el barro y el sedimento que ha quedado en los canales durante el año.

La llamada de la lluvia.

En el altiplano de Tarapacá, una vez al año, entre los meses de diciembre y enero, se realiza sagradamente el ritual de fertilidad llamada “llamada de la lluvias”, organizado por la comunidad, desde las 12 de la noche del día anterior hasta las 12 del día, luego se reaaliza la ceremonia de la siguiente forma:

En el trascurso de la mañana el maestro ceremonial, comienza la actividad dando versos culturales y procediendo al sacrificio de dos llamas, una blanca y otra gris, el de adelante siempre es blanco porque simboliza la nube. El sabio, tal como fuere cientos de años atrás, lee el pulmón del animal, en una acción donde el órgano es inflado y limpiado con llumpaja o harina blanca; lo que será la predicción del año conforme a las lluvias y los vientos.

La actividad incluye seis “angelitos”, que deben ser niños, 3 mujeres y 3 hombres; ellos toman infusiones de hierba, como agüita de canela, agüitas de gloria mientras sobrellevan el ayuno, una vez cumplido, tienen claro qué deben pedir a la Pachamama. La rogativa de lluvia tiene relación con las anatas o carnaval, es una fiesta de agradecimiento a la Pachamama, por la vida, por el aire, por el agua, por la agricultura, por la ganadería y se le baila a la Pachamama, se canta bajo un arco rodeado de hortalizas verdes y plantas medicinales, se ponen 3 banderas blancas, del alférez y cuando se termina la ceremonia, se deja una banderita blanca ahí flameando, que llama a la suerte”[5].

EL AGUA COMO EXPRESIÓN DE FLEXIBILIDAD Y ADAPTABILIDAD

El agua se comporta de acuerdo a los ecosistemas, circunstancias y coyunturas, sin seguir normas rígidas. Se acomoda al tiempo, clima, topografía y el suelo de un lugar. Así vemos que el agua es como los andinos, enfrenta a todo lo que tiene por delante, por muy difícil que sea el terreno, para dejarlo más apto para la vida más permanente ( riego en la chacra, el bofedal o lluvia en el campo)

Cuando se comienza a realizar una acequia, se le va preguntando al agua por donde quiere caminar. Si hay una roca, el hilo de agua rodea la roca y continúa su camino, con ello nos indica el declive del suelo. Si el terreno es arenoso el agua se infiltra y se pierde, por lo cual, se debe elegir  otro surco ( empedrado o cementado) por donde conducir el agua para que no se pierda. Si el terreno es muy inclinado por donde estamos dirigiendo el agua, ésta se ira cuesta abajo en forma desordenada, por lo cual debemos hacer un cauce en zig-zag para que baje tranquila, sin sobre saltos, mansita.

En una chacra con gran desnivel entre una era o terraza, se construye una escala o una pequeña cascada, para el agua se apose y luego se expanda de manera suave en la superficie que se está regando.

Este conocimiento del agua , que más que nada es una conversación con el vital líquido, se ha ido consiguiendo desde tiempos ancestrales- desde cuando el andino comenzó a criar el agua-.

EL AGUA COMO RESERVORIO PARA NECESIDADES FUTURAS.

Desde tiempos pre-incaicos , los habitantes de la costa, valle y puna de estos territorios, tuvieron que enfrentar largas temporadas de sequía, por lo cual , conociendo la naturaleza y el acontecer de los fenómenos atmosféricos, buscaron estrategias tecnológicas con las que pudieran aminorar sus efectos.

Los waru warus

La agricultura en el altiplano y los valles andinos se ha enfrentado a muy severas condiciones climáticas. Las poblaciones nativas, sin embargo, fueron capaces de desarrollar una agricultura próspera gracias a técnicas específicas adaptadas a las condiciones locales (tales como los andenes), en complemento a un control vertical de un máximo de pisos ecológicos (Murra, 1975) y al uso de la biodiversidad de cultivos andinos (Vacher, 1998). Dentro de estas técnicas existe en el altiplano, un sistema particular de manejo del suelo y del agua, llamados waru waru , suqakollos,  “camellones” o “campos levantados” .

Esta técnica de reserva de agua se generó en el altiplano , en las orillas del Lago Titicaca, por lo cual, es una estrategia ancestral para reservar agua ( más bien de humedad) de tiempos de abundancia para épocas de escasez, consiste en la combinación de camas elevadas con canales de riego con el fin de evitar daños debido a la erosión durante las inundaciones. “La técnica asegura tanto la recogida de agua (ya sea de agua fluvial, el agua de lluvia o agua freática) como el drenaje posterior. El aspecto de drenaje hace que sea especialmente interesante para las áreas sujetas a riesgos de inundaciones brutales, como las zonas tropicales de Bolivia y Perú́, donde surgió́”[6]. (ver figura 1)

Las amunas.

Las amunas como se observa en la figura 2, es  un sistema ancestral preincaico de gestión del agua para épocas de escasez, basado en el conocimiento del ciclo del agua, de la geografía de los Andes, de la organización y el trabajo comunitario, cohesionado por una cultura ancestral que perdura y refuerza la identidad y el sentido de pertenencia.

“El sistema de las amunas consiste en captar las aguas que se producen por el escurrimiento de las lluvias en las alturas, arriba de los 4.400 msnm, a través de acequias y llevarlas hasta zonas previamente identificadas donde hay rocas fisuradas o fracturadas de la montaña. Al ingresar a la roca, el agua se desplaza lentamente dentro de ella para aflorar, meses después, por los manantiales (ojos de agua o puquios) y arroyos que están entre 1.500 y 1.800 metros más abajo. Para que las amunas puedan funcionar es indispensable la existencia de la comunidad, pues constituye un factor fundamental para el trabajo, tanto en el aspecto físico como de organización de este proceso de siembra, cosecha, conducción e infiltración del agua de lluvia en la montaña, para recargar “humanamente” los acuíferos”[7].

Actualmente esta tecnología social se sigue utilizando en San Andrés de Tupicocha, en la provincia de Huarochirí, Perú y en otros lugares, donde no hay nevados y todo depende de las lluvias de la época, los pobladores han encontrado en las amunas una forma de sembrar y cosechar agua.

DUALIDAD, COMPLEMENTARIEDAD, ARMONÍA Y RECIPROCIDAD

El agua en su recorrido por el terreno de riego , va buscando como complementarse con el suelo integrándose de forma dual. Parece que el suelo , está esperando anhelante la llegada del agua sea como lluvia o riego tendido. Vemos entonces una dualidad vital entre suelo-agua, que hará germinar las plantas y hacer crecer a los animales. Esta es una relación equilibrada: las plantas no pueden crecer mucho con poca agua ,y luego se marchita y hasta mueren. También mucha agua (humedad) hace mal, porque la planta se pudre. Cada cual complementa de acuerdo a la necesidad del otro, produciéndose la simbiosis de la vida. Al crecer, respirar y transpirar (evapotranspiración) , la planta va devolviendo de manera reciproca agua al cielo, para que en su debido tiempo, esta vuelva convertida en lluvia o nieve, para reproducir de nuevo el ciclo de la vida.

RACIONALIDAD EN EL USO DEL AGUA POR EL OCCIDENTE.

En la actualidad, mucha gente motivada por la modernidad o el mercado, considera a los recursos naturales, y en especial al agua, como bienes transables, apropiables y capitalizables. No les importa que son recursos agotables y frágiles , por lo que fracturan los ecosistemas de vida que se han tardado mucho tiempo en constituirse, y amenazan seriamente nuestra existencia como humanidad.

“De todas las crisis, ya sean de orden social o relativas a los recursos naturales con las que nos enfrentamos los seres humanos, la crisis del agua es la que se encuentra en el corazón mismo de nuestra supervivencia y la de nuestro planeta” [8]

Causas de la crisis global del agua

La población mundial sigue aumentando y, en consecuencia, el agua per cápita de la que disponemos para sobrevivir disminuye. El foco del problema reside en que el crecimiento demográfico va acompañado del aumento de consumo propio del modelo de desarrollo en que se encuentra inmersa la sociedad actual. El consumo de agua se duplica cada 20 años, a un ritmo dos veces mayor que el de la población. Según Naciones Unidas, hoy en día 31 países sufren escasez de agua y más de mil millones de personas carecen de agua potable. En los pronósticos realizados para el año 2025 dos terceras partes de la población mundial padecerán graves problemas de escasez, y la tercera parte restante se verá́ casi totalmente privada de agua (Barlow, 2001) [9]Vinculado al aumento demográfico se encuentra el fenómeno de la creciente urbanización. En todo el mundo se ha registrado una importante tendencia hacia el incremento de la población urbana. En la mayoría de los países africanos y asiáticos, la gente emigra de las zonas rurales a las zonas urbanas. En la actualidad, 400 ciudades en el mundo superan el millón de habitantes, creándose en la periferia poblaciones en pleno desarrollo (ONU-HABITAT, 2006). El consumo humano de agua está haciendo crisis ya en las grandes ciudades y capitales como Lima o Santiago de Chile.

AMENAZAS GLOBALES.

El uso irresponsable del agua para faenas mineras y cultivos industriales.

Las comunidades campesinas andinas tienen un gasto de agua más o menos constante, lo cual está determinado por el caudal acumulativo del agua pluvial, glacial o de las nieves que en territorio se logran juntare. Lamentablemente este recurso es cada vez más requerido por la explotaciones mineras, cuyos residuos definitivamente son nocivas para la proliferación de la flora, fauna y la vida humana de praderas naturales  como bofedales, vegas y humedales . Las empresas agroindustriales (de palta, cítricos, vides y otros ), también compiten por estos mismos caudales, dejando muchas veces sin este valiosos recurso a los pequeños agricultores y campesinos.

Impacto de los monocultivos y pérdida de biodiversidad.

Un monocultivo en agricultura se define como la utilización del terreno disponible para la siembra o plantación  de una sola especie vegetal, sin rotación de suelos, lo que lleva a generar “un espiral destructivo que agota los nutrientes del suelo, dejándolo débil e incapaz de soportar el crecimiento saludable de las plantas agregando cantidades cada vez mayores de fertilizantes sintéticos”[10].

Si hay un solo tipo de cultivo en un terreno, los sistemas radiculares de esta especie, no son suficientes para mantener la estructura del suelo alrededor de las plantas, lo que puede provocar erosión y perdida de captación de agua. En un suelo de multi-cultivo, las especies se ayudan a controlar de los insectos y las raíces de distintos grosores e hidro-sensibilidad pueden tejer una red , que mantiene por más tiempo el agua retenida.

Al contrario, el suelo que rodea al monocultivo, suele carecer de una capa importante de tierra vegetal, lo que provoca un desequilibrio en la retención de agua en esa tierras de cultivo. Para combatir, esta pérdida de agua, los agricultores tienen que utilizar mayores cantidades de este importante recurso. Esta mayor necesidad, hace que las fuentes de agua natural sufran en exceso para satisfacer la demanda.

Cambio climático producto de la deforestación.

El fenómeno global del cambio climático es multifactorial, y es producto por ejemplo, de las acciones impensadas en el  uso de los recursos naturales, en  la mecanización desbordada que irradia gases contaminantes y está elevando la temperatura ambiental en todo el planeta. Por supuesto, la falta de agua cobra más nitidez, por la deforestación de grandes bosques de plantas nativas, o ecosistemas inmensos como la Amazonía, que no  producen agua como antes.

A las altas temperatura que debe soportar la población , se suma la proliferación de incendios forestales incontrolables, que están significando un mayor gasto de agua, lo que da cuenta que el clima está descontrolado, que las posibilidades de enfrentar a la crisis hídricas se ven cada vez más difíciles.

A FAVOR DE UNA CULTURA MÁS FRATERNA Y SOSTENIBLE CON EL AGUA

En esta encrucijada o crisis vital, debemos comenzar a buscar entre todos y todas, una luz en el fondo del túnel, para ello debemos pensar como comunidad.

Una primera premisa, es reconocer que el agua es un bien público y debe utilizarse en forma proporcional a las necesidades prioritarias de la población.

Si bien, el agua tiene un multipropósito, su uso debe ser continuo , de modo que su utilidad no se acabe en un solo uso, y más bien ser utilizado varias veces, tal como ocurre con el agua de regadío en el espacio andino,  que nace de las vertientes de la puna y baja por los valles hasta llegar a la costa.

Por ser transporte de vida, se debe resguardar su calidad , de la contaminación o degradación, que pudiera afectarla, sea en sus fuentes de reservas , vías de conducción o almacenamiento.

Se debe impulsar una campaña de reforestación comunitaria y pública, en  áreas degradadas ambientalmente, con especies nativas o endémicas, comenzando por las escuelas.

Desde la visión andina, el manejo del agua debe ser colectivo, tendiendo a realizar acciones de colaboración, en su preservación y crianza a modo de ayni o minka, dado que es un bien o don, que nos ha dado la Pachamama para nuestra convivencia y la del medio vital donde estamos insertos.

BIBLIOGRAFIA

ALENCASTRE CALDERÓN, Andrés “Las amunas. Siembra y cosecha del agua” en Leisa, revista de agroecología .volumen 28 numero 1

ALVAREZ TICUNA, Juan. J’acha mamanaj tatanaj layrapachat jiwasaru arusiri Nuestros sabios abuelos nos hablan de tiempos antiguos” .CONADI .Jurisdicción Norte 2.000.

CARTA DE DIRIGENTES AYMARAS AL DIRECTOR DE AGUAS en La visón India: tierra ,Cultura, Lengua Derechos Humanos  MUSIRO Leiden 1989  pp63.

CONADI “Sitio sagrado Aymara para pedir lluvia fue restaurado con financiamiento de CONADI en la región de Tarapacá” 12/01/2023 https://www.conadi.gob.cl/noticias/sitio-sagrado-aymara-para-pedir-lluvia-fue-restaurado-con-financiamiento-de-conadi-en-la-region-de-tarapacá.

ONU -HABITAT 2016. Nueva agenda urbana. Conferencia de las Naciones Unidas sobre la vivienda y el desarrollo urbano sostenible. Quito 17-20 de octubre 2016.

PÉREZ LÁZARO, Ruth. La Nueva Cultura del Agua, el camino hacia una gestión sostenible. Causas e impactos de la crisis global del agua. Cuadernos de trabajo Nº 68 Universidad del País Vasco 2015.

POMA DE AYALA, Huamán  “Primer nueva coronica y buen Gobierno” 1617 siglo XXI. 1980.México.

SCHERBOSKY Roberto Isaac, SILVA FURLANI Natalia, GONZÁLEZ Claudio y CARMONA ArielNuevos paradigmas – Visión andina del aguaMinisterio de Agricultura , Ganadería y Pesca de Argentina XLIV Reunión Anual AAEA – San Juan 2013 pp 13.

THE NATURE CONSERVANCY . Monocultivos: la amenaza de los «desiertos verdes» de hoy para la producción alimentaria de mañana. Febrero 28-2019

Fig.1. Waru waru o sukaqollo en altiplano del Lago Titicaca

Fig. 2  Sistema preincaico (Wari) llamado Amuna cercano a Lima

Notas

[1] Guamán Poma de Ayala Primer Nueva Corónica del buen Gobierno Tomo II pag 472 grafico 1161

[2] El Agua en las culturas andina y occidental moderna. 1994/08

[3] Este documento se enmarca en la campaña que realizaron dirigentes aymaras para defender las aguas de la región de Tarapacá.

[4] J’ach mamanaj tatanaj layrapachat jiwasaru arusiri  pp.31

[5] CONADI página web. 12 de enero 2023. Información relacionada con la construcción de un sitio sagrado en terrenos de la comunidad altiplánica de Cancosa- Pica -Tarapacá

[6] Nuevos paradigmas – visión andina del agua : https://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta-ipafcuyo_nuevos_paradigmas-principios_andinos_de.pdf

[7] Las amunas. Siembra y cosecha del agua. Andrés Alencastre Calderón

[8] Primer informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de recursos hídricos del Mundo 2003

[9] Ruth Pérez Lázaro . La Nueva Cultura del Agua, el camino hacia una gestión sostenible. Causas e impactos de la crisis global del agua

[10] Monocultivos: amenaza a los “desiertos verdes”

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